- Las mismas medidas de higiene aplicadas para prevenir Covid-19 e influenza, son válidas contra la meningitis.
Lavarse las manos varias veces al día, cubrirse al toser y estornudar, evitar compartir utensilios y otros elementos de uso personal, mantener la higiene y ventilación del hogar, son claves para prevenir la ocurrencia de diversas enfermedades, entre ellas, la meningitis.
Hoy, en recordación al Día Mundial en contra la Meningitis se exhorta a la ciudadanía a tomar conciencia y aplicar las medidas de higiene para protegernos y proteger a nuestro entorno de esta y otras afecciones.
La meningitis se trata de una infección grave que afecta las membranas que rodea el cerebro y la médula espinal. Puede causar importantes daños cerebrales y puede llegar a ser fatal en hasta el 50% de los casos.
En nuestro país, es una enfermedad de notificación obligatoria, es decir, todos los prestadores de servicios de salud deben notificar los casos sospechosos captados a la Dirección General de Vigilancia de la Salud. La notificación permite la investigación minuciosa de los casos y la selección de una adecuada intervención.
La principal vía de transmisión de la meningitis es respiratoria, a través del contacto directo con saliva, esputo o secreción nasal y objeto infectado. Ciertos agentes causales, como los Enterovirus, pueden utilizar la vía de trasmisión fecal-oral.
El 80% de las meningitis es causado por virus y, entre el 15 y el 20%, por bacterias. El resto se da por intoxicaciones, hongos, medicamentos y otras enfermedades.
Síntomas
En caso que se trate de meningitis viral, la persona infectada puede presentar síntomas gripales o de resfrío y, en forma asociada, un cuadro de gastroenteritis con deposiciones diarreicas, habitualmente con dolor abdominal tipo cólico y al cual puede asociarse vómitos y hasta fiebre. Los niños pequeños son más sensibles a la infección.
Los afectados con meningitis bacteriana pueden contar con fiebre, dolor de cabeza, vómitos, somnolencia o irritabilidad, fotofobia (ojos hipersensibles a la luz), rechazo alimentario, erupciones cutáneas y hasta presentar convulsiones. Las meningitis de origen bacteriano pueden dejar secuelas a largo plazo en las personas afectadas, principalmente en niños.
La sospecha y el diagnóstico oportuno son fundamentales para el manejo adecuado de los pacientes y para orientar las medidas de control.
Alrededor del mundo, existen tres tipos de bacterias que provocan la mayoría de los casos de meningitis bacteriana aguda:
• H. influenzae tipo B: era la causa más frecuente, hasta antes de la vacuna contra este agente, entre los 3 meses y 6 años de edad. La infección se asocia con frecuencia a faringitis (20-60%) u otitis (20-50%).
• Neisseria meningitidis: es la etiología más frecuente en el niño mayor y el adulto joven, infrecuente después de los 45 años.
• S. pneumoniae: es la causa predominante de la meningitis del adulto, y agente etiológico en todos los grupos de edad.
Los agentes infecciosos entran a las meninges de varias maneras:
• Por vía hematógena durante una bacteremia.
• A partir de infecciones de las vías respiratorias altas.
• Por diseminación directa de un foco infeccioso subyacente (sinusitis, ruptura intraventricular de un absceso cerebral).
En Paraguay están disponibles de manera gratuita vacunas contra los agentes bacterianos que producen más frecuentemente casos de meningitis.
Tratamiento
El tratamiento dependerá de la etiología. Generalmente las de etiología viral requieren un tratamiento sintomático y, normalmente, la persona se recupera completamente. Algunos casos pueden requerirse hospitalización.
Cuando la etiología es bacteriana se administra antibióticos en el tratamiento. Cuando se provee de tratamiento de manera inmediata, más del 90% de las personas que padecen meningitis bacteriana sobrevive.

