De 130 muestras procesadas, 102 dieron resultado positivo. Se trata de 39 reclusos y 63 funcionarios. Todos en aislamiento.
Se proyecta testeos masivos y control de contactos.
El Ministerio de Salud confirmó en la fecha más de un centenar de contagios en el Centro Penitenciario de Ciudad del Este.
De un total de 130 muestras procesadas, 102 dieron positivo al test del COVID-19, entre ellos, 39 reclusos y 63 funcionarios, informó el director de Vigilancia de la Salud, Guillermo Sequera. Destacó que esta cifra corresponde a más del 80% de las personas testadas, «eso habla que en este grupo poblacional existe una alta carga viral», declaró el médico. En torno al brote registrado, indicó que se llevará a cabo un mapeo exhaustivo de casos para conocer la dimensión real de los contagios.
La población penitenciaria en este punto del país asciende a 1.400, de los cuales 1.200 son presidiarios y el resto funcionarios. «Ahora el trabajo es testear a la familia, al entorno inmediato y contar con los datos sobre lo que hicieron en los últimos días, dónde estuvieron y con quién, y de esta manera armar el árbol de contagios. Esta investigación nos va a mostrar la dimensión real del brote», dijo el epidemiólogo.
Declaró que si bien la región del Este cuenta con capacidad para la investigación de casos, desde este jueves, un equipo epidemiológico de Vigilancia de la Salud se acoplará a la labor investigativa para agilizar el proceso de estudio. Hasta el momento, según indicó el profesional sanitario, no hay casos graves. Expresó que la mayoría de los infectados son jóvenes, asintomáticos o que refirieron síntomas muy leves.
Recordó que, a principios de este año, se percibía a Alto Paraná como el área de mayor riesgo para la dispersión del virus pandémico, “a pesar de ello, la gente colaboró y se tomaron las medidas”. Aseguró que este tipo de brotes forma parte de la cuarentena inteligente: “vamos a tener casos en diferentes regiones del país, de hecho, lo estamos teniendo”, reveló haciéndo énfasis del riesgo que conlleva la apertura de las diferentes actividades en la fase actual.
En otro momento, Sequera comentó que el brote ocurrido en el penal se equipará con lo que acontece en diferentes albergues. “Es un brote dentro de un ambiente cerrado, controlado. Lo que si nos preocupa es la dispersión del virus en la comunidad”, puesto que el mayor número de infectados se reportó entre los funcionarios del penal, quienes luego de cumplir con su jornada laboral estuvieron en contacto con la comunidad.
Informó que todo el personal que se desempeña en el centro penitenciario ya fue sometido al test; “todos dieron positivo al COVID-19”, reveló.
Sequera manifestó que en acuerdo con la población penitenciaria de Ciudad del Este se estableció la restricción de visitas, en el marco de esta contingencia: “Aquí no hubo visitas, pero si el ingreso de abogados, funcionarios y todo el staff del reclusorio que al término de su jornada laboral regresaron a la comunidad”.
“Lo que preocupa es lo que está ocurriendo en la comunidad y los casos sin nexo”, exteriorizó el médico.
No se descarta que el virus pudo haber ingresado al reclusorio a través de uno de los funcionarios, también a través de mercaderías que estaban recibiendo los internos y hasta paquetes que llegaron del Brasil.
Aislamiento
El titular de Vigilancia de la Salud señaló que el aislamiento de los infectados con el virus se llevará a cabo en el Centro Penitenciario y tendrá el mismo manejo que el de un albergue. En tanto que, los adultos mayores y aquellos que cuenten con patologías de base serán apartados del resto del grupo, por ser la franja más vulnerable de enfermar gravemente por el virus pandémico.
Informó que de los 69 funcionarios del penal contagiados con COVID-19, 30 fueron derivados a albergues para cumplir con el aislamiento, ya que refirieron no contar con las condiciones adecuadas para realizar la cuarentena en el domicilio, el resto guarda aislamiento en la residencia familiar.
Testeos
En otro punto, el epidemiólogo indicó que seguirán efectuando los test para el diagnóstico del COVID-19 hasta llegar a toda la población penitenciaria, priorizando a aquellos que presenten tos, fiebre u otro signo o síntoma vinculado a la enfermedad.
Informó, además, que aprovecharán la oportunidad para hacer otros estudios a los presidiarios, como detección de la tuberculosis, diabetes y otras patologías típicas que refieren síntomas parecidos. “Es una oportunidad para hacer un screening masivo de la situación y poder estratificar el riesgo dentro de la prisión”, aseveró el doctor Sequera.
En las últimas semanas, unas 30 personas fueron testadas por síntomas respiratorios dentro del penal, todos dieron negativo a COVID-19, excepto el último caso que resultó positivo y fue lo que desató la investigación.

