- El país sigue teñido de rojo, en alerta, advirtió el Dr. Guillermo Sequera.
- La cifra de hospitalizados se mantiene alta.
- El exceso de peso es el factor detonante en la mayoría de fallecimientos por COVID-19 en menores de 50 años.
Aunque se observa una disminución de casos de COVID-19 en el territorio nacional, el virus sigue avanzando en las comunidades más alejadas. “Estamos viendo que el foco de la epidemia está saliendo de las áreas urbanas y está afectando a distritos y compañías más alejadas. Es donde la epidemia está creciendo”, alertó el director de Vigilancia de la Salud, Guillermo Sequera, en conferencia de prensa.
Señaló que este crecimiento está afectando probablemente a pocas personas, pero explicó que el golpe es mucho más duro porque está ocurriendo en lugares de difícil acceso a la salud y donde la campaña de vacunación tiene que seguir avanzando.
Situación epidemiológica por departamento
Central muestra cuatro semanas de descenso (12% menos que la semana anterior); también Capital refleja disminución de casos. Ambas regiones se mantienen como epicentro de la pandemia.
Por su parte, Caaguazú, Alto Paraná y Guairá reportan tres semanas consecutivas de descenso. Caazapá muestra una primera semana de disminución de casos, luego del pico registrado la semana anterior. Con estos cambios vertiginosos es prudente esperar tres semanas para hablar de descenso.
Itapúa, el más golpeado en esta fase de la pandemia, observa un descenso abrupto de casi 50% de contagios. Es la primera semana que el mencionado departamento presenta un descenso importante. “Esperamos que mantenga este patrón para poder hablar de un descenso real”, indicó el epidemiólogo.
Paraguarí también se encuentra con descenso, en tanto que Misiones se mantiene sin variaciones. Por su parte, Ñeembucú presenta un descenso más lento de lo que se esperaba, pero con algunas señales de aumento entre el 3 y 7%, hasta ahora nada abrupto. San Pedro y Canindeyú igualmente reflejan disminución de casos.
Hasta ahora, Amambay es el único departamento con ascenso importante. Pdte. Hayes, otra zona del país que preocupa bastante está con descenso. Boquerón también muestra señales de disminución de la infección, mientras que Alto Paraguay se mantiene estable.
Tasa de incidencia en los últimos 14 días
En las últimas dos semanas, se ha registrado en 247 de los 259 distritos del país (el 95%) algún caso positivo de COVID-19. De estos, 92 distritos están en nivel 4, que corresponde al 36% del total país.
En 6 departamentos se tiene más del 50% de distritos con nivel 4. Estamos viendo una disminución de contagios a nivel nacional.
Llamadas al SEME descendieron
El Servicio de Emergencias Médicas Extrahospitalaria (SEME) registró un pico de solicitudes para traslados a terapia intensiva y a sala en el mes de mayo. Actualmente se observa una ligera reducción de esas solicitudes.
Histórico de hospitalizados
La cifra de hospitalizados por COVID-19 pasó de 600 a 4.000 a finales de mayo, donde se registró el pico en las internaciones. Una semana después se alcanzó el pico en cuidados intensivos. “Ahora estamos con un descenso, rozando los 3.000 hospitalizados”, informó Sequera, cifra que aún sigue siendo muy elevada.
“No quiero que con este descenso de casos cantemos victoria. Tenemos 3.000 internados por covid, todavía nos encontramos en la cúspide de esta montaña. Estamos igual que abril. Todavía no cantemos victoria por lo que está ocurriendo”, insistió el médico.
Se recuerda que la adherencia a las medidas sanitarias debe continuar, incluso después de la vacunación.
Disminuye mortalidad en personal sanitario
Desde el inicio de la campaña de vacunación fallecieron por COVID-19 alrededor de 19 personales de blanco vacunados con una dosis de la anticovid y 3 que contaban con dos dosis.
Al revisar la historia clínica se detectó que las tres personas fallecidas que ya contaban con las dos dosis requeridas, estaban incubando el virus. Uno hizo fiebre al siguiente día de aplicarse la vacuna, se hizo hisopado y dio positivo a COVID. Los otros dos casos resultaron de la misma forma, dieron positivo a COVID inmediatamente después de vacunarse.
Si bien se sigue identificando fallecimientos del personal sanitario, son cada vez menos. Las muertes que se registran son aquellas que no se han vacunado.
Comorbilidades asociadas a la mortalidad en menores de 50 años
Registros señalan que el mayor porcentaje de esta franja poblacional que murió por COVID-19, el 50% presentaba enfermedad cardiovascular. El segundo factor desencadenante de mortalidad es la obesidad, le sigue la diabetes y en cuarto lugar se ubican otras patologías, entre ellas, cirrosis, enfermedades hepáticas, enfermedad renal, neumopatías, principalmente EPOC; cáncer, algún tipo de inmunosupresión o de cardiopatía.
Entre los hipertensos, la mitad tiene sobrepeso u obesidad. Una parte importante sufre de diabetes, otros tienen algún problema renal considerable.
Entre los que tienen sobrepeso y obesidad, cuentan con alguna comorbilidad dentro del síndrome metabólico, donde se vio que la mitad era hipertenso y la otra mitad diabético.
El titular de Vigilancia de la Salud insistió que la obesidad es un factor de riesgo que condiciona mucho al desarrollo de otras patologías y a una desfavorable evolución y severidad de la infección por COVID.
La mayoría de las muertes por la infección del virus SARS-CoV2 ocurre en jóvenes que tienen exceso de peso y obesidad, factor que hay que contrarrestar con alimentación saludable y actividad física.
Edades de los fallecidos
De todos los fallecidos por COVID-19, el 70% tiene más de 60 años, el 30% restante, el 15% tiene entre 50 y 60 años, y el otro 15% se encuentra distribuido entre los menores de 50 años.

