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Ante incendios: evitar exposición al humo y usar mascarilla al salir al exterior

26/10/2021

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  • Mantener cerradas puertas y ventanas, beber abundante agua y evitar actividades al aire libre hasta que mejore la calidad del aire.
  • El humo puede lastimar los ojos, irritar el aparato respiratorio y empeorar las enfermedades cardíacas y pulmonares crónicas, y en casos extremos, causar la muerte, por lo que se insta a consultar ante problemas de salud o malestar.

A raíz de los incendios registrados, la Dirección de Vigilancia de la Salud advierte sobre los daños que puede causar a la salud el ambiente contaminado por humo, por lo que emite una serie de recomendaciones para impedir la ocurrencia de problemas respiratorios y que puedan agravar las condiciones de personas vulnerables.

  • Si percibe humo en el ambiente mantenga cerradas puertas y ventanas.
  • Evite las actividades recreativas al aire libre hasta que mejore la calidad del aire.
  • Porte mascarilla si debe necesariamente salir al exterior.
  • Beba abundante agua.
  • Mantenga el aire interior tan limpio como sea posible: no pase la aspiradora, no fume tabaco, ni encienda velas.
  • Siga las indicaciones de evacuación a 500 metros a la redonda de la zona de incendio.
  • Acuda a consulta de inmediato si presenta algún problema de salud o malestar. Preste atención sobre todo aquellas personas más vulnerables y con enfermedades respiratorias y cardiacas crónicas.
  • Los servicios de salud deben estar atentos para dar respuesta a las consultas relacionadas a inhalación de humo, sobre todo en grupos de riesgo.

Efectos más comunes que causa la contaminación por humo

En personas sin enfermedades previas, el humo puede irritar las vías respiratorias produciendo tos, secreción nasal e irritación de garganta, afectar los ojos (conjuntivitis, lagrimeo) y causar otras molestias como mareos y dolor de cabeza.

En las personas que padecen problemas respiratorios preexistentes, como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedades cardíacas, pueden experimentar síntomas más severos como dificultad para respirar, tos, sensación de opresión en el pecho y chillido de pecho que requieren atención médica.

Los niños, embarazadas y ancianos también constituyen grupos de riesgo en los que se debe aplicar medidas de protección y consultar si presentan síntomas.

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