De sistemas fragmentados a una visión nacional de alerta temprana.
Cuando surge una amenaza para la salud pública, cada minuto es vital. Detectar a tiempo, evaluar el riesgo y activar una respuesta oportuna coordinada salva vidas.
En Paraguay, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), a través de la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS), lidera la vigilancia epidemiológica y la respuesta a emergencias. Durante años, esta capacidad se ha construido con el trabajo de múltiples instituciones y sistemas de vigilancia.
El desafío: anticiparse, no solo reaccionar
Frente a amenazas cada vez más complejas y transfronterizas, Paraguay vio la necesidad de un Sistema Nacional de Alerta Temprana que integrara datos, mejorara su calidad y agilizara la detección y respuesta. Pero el reto no era únicamente tecnológico. También exigía construir una visión común, acuerdos entre instituciones, estándares compartidos y una gobernanza clara para que los sistemas fragmentados pudieran operar como uno solo.
Una respuesta construida entre todos
Con el apoyo del Fondo para Pandemias, las instituciones nacionales se unieron para diseñar el Sistema de Alerta Temprana y Respuesta de Paraguay. El trabajo comenzó con una evaluación exhaustiva de los sistemas vigentes, sus flujos de información y sus capacidades. Ese diagnóstico permitió elaborar los documentos técnicos y normativos necesarios, y definir una arquitectura de interoperabilidad basada en estándares internacionales como HL7 FHIR.
La participación de los distintos actores del proyecto amplió la mirada hacia el enfoque de Una Salud, entendiendo que las amenazas sanitarias no se abordan desde un solo sector. El resultado fue una hoja de ruta para la implementación progresiva y consensuada entre instituciones y presentada al Comité Técnico Nacional de Una Salud y otros actores intersectoriales.
Más que una plataforma: un cambio de cultura
Hoy Paraguay tiene una visión común y participativa del ecosistema de vigilancia, apoyada de documentos técnicos y normativos, una arquitectura orientada a la interoperabilidad y un plan para la primera fase de implementación.
Pero el avance más valioso no se ve en una pantalla: es la capacidad que se está forjando para que distintas instituciones compartan información, usen estándares comunes y tomen decisiones de manera coordinada. Esto se traduce en respuestas más rápidas ante eventos en salud, brotes y otras amenazas, lo que significa proteger mejor a la población.
Próximos pasos y lección aprendida
La siguiente etapa contempla el desarrollo de una plataforma central interoperable que integrará progresivamente los sistemas prioritarios de vigilancia humana, animal y ambiental. La tecnología, entonces, es un medio para lograr un fin: un sistema de alerta temprana más integrado y sostenible.
La experiencia paraguaya muestra que la interoperabilidad no se resuelve solo con tecnología. Requiere instituciones dispuestas a colaborar, reglas claras, capacidades técnicas y mecanismos de gobernanza que transformen sistemas aislados en una capacidad nacional integrada.
Todo esto se enmarca en el Proyecto Fortalecimiento de las funciones críticas de prevención, preparación y respuesta ante pandemias, liderado por el MSPBS a través de la DGVS.
- Foto: Gentileza OPS
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