- La contagiosidad se reduce cerca de un 30% cuando el enfermo se aísla, 37% cuando queda en cuarentena con su familia y llega a un 53% si también se aíslan sus compañeros de trabajo.
- Si la vacunación no va acompañada de la aplicación de las medidas sanitarias, no será posible frenar la epidemia.
En el mundo se está observando un descenso de la pandemia por COVID-19. Este declive si bien coincide con la etapa de vacunación que se experimenta en varios países, no es precisamente producto de estas inmunizaciones, teniendo en cuenta el bajo nivel de vacunación que se registra a nivel global.
Existen otras variables que están estrechamente vinculadas a este fenómeno que no se deben descartar: la dinámica de la epidemia y las medidas restrictivas que están siendo aplicadas.
El R0 o índice de reproductibilidad, es el factor que mide la cantidad de contagios que genera un caso confirmado. Con el R0 se puede ver que 1 persona infectada con COVID-19 puede contagiar la enfermedad a unas 3 personas. Actualmente el R0 en Paraguay se halla en cero, lo que implica que se está produciendo un contagio por cada infectado, aproximadamente.
El doctor Guillermo Sequera, director general de Vigilancia de la Salud afirma que en una población que se cuida, que usa mascarilla, mantiene la distancia física, los ambientes ventilados y realiza el lavado correcto y frecuente de las manos, el R0 se reduce notablemente y por consiguiente, el índice de contagiados desciende.
Si no hacemos nada, es decir, no se aplican las medidas de bioseguridad, el R0 se mantiene en 3 y no se registra reducción de contagios.
Cuando los sintomáticos se aíslan, el R0 desciende a 1,8 y los contagios se reducen en un 29%. Si el aislamiento se realiza con la familia del infectado, el R0 llega a 1,6 y los contagios se reducen en 37%.
Al trabajar por sistema de cuadrillas, el R0 desciende a 1,2 y los infectados se reducen en 53%. Cuando se realiza seguimiento de contactos, el R0 llega a 1,1 y los contagios disminuyen a 64%.
¿Qué se apunta con la vacuna?
El epidemiólogo explicó que con el plan de vacunación se busca mitigar los daños de la epidemia, priorizando a los grupos de riesgo con altas probabilidades de cursar cuadros graves y de fallecer a causa del virus.
“Vamos a vacunar a la población que tiene mayor riesgo de enfermarse y de morir por el virus. Se priorizará a los grupos de riesgo y luego se pasará a la fase de vacunar al resto de la población. En esta fase recién vamos a ver un descenso de la epidemia atribuible a la vacunación”, indicó el titular de Vigilancia de la Salud.
Para ver un descenso en la curva epidémica, el médico menciona que es necesario llegar a un 20 a 30% de vacunados.
Para frenar la epidemia, sostiene que el ideal es inmunizar a más de la mitad de la población, esto debe ir acompañado con la aplicación de las medidas sanitarias.

