Usar tapabocas es imprescindible, que los asintomáticos también contagian el COVID-19 al igual que muchas otras enfermedades. El distanciamiento físico y el lavado de manos son reconocidos como los pilares básicos esenciales en la prevención del COVID-19 y otras patologías.
En corto tiempo, el virus SARS-CoV-2 ha revolucionado los hábitos y la conducta humana, estableciendo cambios radicales en el diario vivir que hoy son claves para la mitigación de la pandemia y protección ante eventuales contagios.
Sobre este punto habló el director general de Vigilancia de la Salud, Guillermo Sequera, quien destacó cinco enseñanzas que nos proporciona el COVID-19 y que no descarta sean prácticas que queden instaladas como un nuevo modo de vivir:
“De marzo a esta parte aprendimos que el uso de tapabocas (mascarilla) es imprescindible; que estamos ante un virus donde los asintomáticos también contagian, quizás no en el mismo nivel que lo hace uno con síntomas”. Declara que no es una novedad que los asintomáticos contagien, «hay muchas enfermedades que se transmiten de esta manera, como el caso del VIH. La persona con el virus puede no saber que cuenta con la enfermedad y sin embargo estar contagiando”, asegura.
Por otra parte, puso en relieve otras estrategias esenciales que son útiles para hacer frente al COVID-19 y otras enfermedades infecciosas, como el lavado correcto y constante de las manos con agua y jabón, y el distanciamiento físico para disminuir el riesgo de contagio, recordando que 2 metros es la distancia de seguridad que garantiza la protección contra el virus.
En cuanto a los medicamentos atribuidos para tratar el COVID-19, refirió que, aunque no exista un medicamento específico para el tratamiento del virus pandémico, a pesar de ello, la gente quiere consumir algún medicamento, destacando el efecto placebo que genera en muchos casos los fármacos.
Con respecto a la hidroxicloroquina indicó que cada vez hay más evidencia que no aporta mucho al tratamiento de los infectados. “En marzo era la panacea, hoy lo estamos discutiendo y probablemente tenga las de perder”, dijo. En ese mismo periodo se hablaba de drogas antirretrovirales, utilizadas para el HIV y que en principio fueron usados para los primeros casos de infectados con COVID-19. Hoy están totalmente descartados, según refirió el epidemiólogo.
Sobre el Dióxido de Cloro señaló que corre la misma suerte que la hidroxicloroquina, sin ninguna evidencia científica que respalde su efectividad contra el virus.
En relación a la Ivermectina, explicó que todavía existe mucha discusión al respecto. Mencionó que en estudios in vitro se vio que a dosis muy importantes destruye al virus: “es muy bueno, pero esas dosis en el humano probablemente sean tóxicas”. Explicó que todavía hay muy poca certeza en la evidencia para hablar sobre sus beneficios y daños; “no hay evidencia científica que por tomar Ivermectina alguien haya mejorado su cuadro de infección por COVID-19”.
Hasta el momento, las intervenciones no farmacológicas siguen siendo claves para lograr la mitigación de la epidemia, proteger a los grupos vulnerables y en consecuencia disminuir notablemente el número de infectados y muertes atribuidas al virus.

