Estas pueden ir acompañadas de fiebre, dolor de cabeza y decuerpo, fatiga y ganglios inflamados. Las lesiones pueden resultar dolorosas y se presentan en manos y pies, en boca, rostro, genitales y en el ano.
El titular de Vigilancia de la Salud, alienta a los médicos a llevar a cabo el diagnóstico diferencial de viruela símica y realizar la toma de muestra: “Si no se está buscando viruela símica, va a ser difícil encontrarla. El sistema de salud tiene que estar atento, pendiente y sospechar cuando ve alguna lesión en piel”. Aduce que si la lesión no es viruela símica puede ser varicela o cualquier otra enfermedad que requiera tratamiento.
Por otra parte, Sequera manifiesta su preocupación ante el aparente silencio epidemiológico por viruela de mono que se experimenta en el país, teniendo en cuenta que ya se registran casos en la región. Presume que la gente no está consultando por el estigma que supone la enfermedad. Si este fenómeno se está dando, considera que resultará aún más difícil detectar los casos.
“Es momento de sincerarse con las lesiones de la piel y no minimizarlas, principalmente si aparecen en los genitales”, aduce el director de Vigilancia de la Salud. En este contexto, el médico pide a la ciudadanía acudir a la consulta médica oportuna ante la aparición de este u otros síntomas asociados con la viruela símica, utilizando mascarilla y ropas que cubran las lesiones.
Expone que en la mayoría de los casos, las lesiones son dolorosas. Pueden estar diseminadas por todo el cuerpo, aunque lo que más se está viendo son lesiones localizadas.
Sequera aclara que el contacto sexual no es la única vía de transmisión, pero sí la de más alto riesgo. Destaca que el contacto físico, piel con piel con personas infectadas es el factor principal para la propagación de la enfermedad. El contagio puede darse con un simple apretón de manos, a través de un abrazo o al dar besos. También puede transmitirse el virus por elementos contaminados con la infección, al compartir mate o tereré, vaso, utensilios, ropas, sábanas, toallas u otros objetos que pudieron estar en contacto con la lesión del enfermo.
El epidemiólogo enfatiza que el grupo de mayor vulnerabilidad para adquirir las formas graves de la viruela símica son los inmunocomprometidos o que se encuentran con la inmunidad disminuida, principalmente las personas con VIH, las que tienen cáncer y aquellas que presentan desnutrición severa.

