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31 de mayo: Invitan al acto conmemorativo por el día mundial sin tabaco

30/05/2023

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  • A las 10:00, en la Manzana de la Rivera, bajo el lema: «Cultivemos alimentos, no tabaco».
  • Se brindará una charla informativa sobre el cultivo alternativo y los daños que produce a la salud las plantaciones de tabaco.

 

Cada 31 de mayo se conmemora el “Día mundial sin tabaco”, celebración anual que alerta sobre las consecuencias nocivas del consumo de tabaco.

«Cultivemos alimentos, no tabaco» es la consigna de este año que pone de manifiesto que el cultivo de tabaco es perjudicial no solo para nuestra salud, sino también para los agricultores y el planeta.

En esta fecha, el Ministerio de Salud Pública, a través del Programa Nacional de Control del Tabaquismo y Enfermedades Respiratorias Crónicas (PRONATERC), en conjunto con el Viceministerio de Agricultura llevará a cabo una charla informativa sobre el cultivo alternativo y los daños que produce a la salud las plantaciones de tabaco.

La actividad iniciará a las 10:00, en el auditorio Ruy Díaz de Guzmán, de la Manzana de la Rivera.

En la oportunidad, se contará con un momento artístico a cargo de estudiantes del Instituto Superior de Bellas Artes.

Cultivemos alimentos, no tabaco

En el mundo hay 349 millones de personas de 79 países que se enfrentan a una inseguridad alimentaria aguda, una cifra sin precedentes. Muchas de esas personas residen en países de ingreso bajo y mediano.

Otra característica que comparten muchos de esos países es que destinan grandes extensiones de tierra fértil a cultivar tabaco, en lugar de destinarlas a producir alimentos sanos.

A menudo, los países productores de tabaco deben afrontar repercusiones económicas negativas debidas a los perjuicios sanitarios, ambientales y sociales que provoca el cultivo de este producto.

¿De qué manera el cultivo deteriora la salud de los agricultores?

  • La enfermedad del tabaco en verde. Uno de cada cuatro agricultores de tabaco padece la enfermedad del tabaco en verde, que consiste en una intoxicación por nicotina. Esta enfermedad está causada por la absorción de nicotina a través de la piel durante la manipulación de las hojas de tabaco. Provoca síntomas como náuseas, vómitos, mareos, dolores de cabeza, aumento de la sudoración, escalofríos, dolor abdominal, diarrea, debilidad y disnea, entre otros.
  • Exposición a sustancias químicas pesadas y a la nicotina. Los agricultores de tabaco se exponen cada día al polvo que desprende este producto y a plaguicidas químicos.

Un agricultor que planta, cultiva y cosecha tabaco puede llegar a absorber diariamente la nicotina equivalente a 50 cigarrillos. Habitualmente estos agricultores trasladan sustancias nocivas a sus hogares por medio de su cuerpo, la ropa o el calzado, lo que somete a sus familiares, sobre todo los niños, a exposiciones secundarias nocivas.

  • Afecciones pulmonares crónicas. Por otro lado, los agricultores de tabaco inhalan grandes cantidades de humo de este producto durante el proceso de curado, lo que incrementa el riesgo de padecer afecciones pulmonares crónicas y otros problemas de salud.
  • Poblaciones vulnerables especialmente expuestas a riesgos. Es habitual que la mano de obra del sector tabacalero esté compuesta principalmente por mujeres y niños. En consecuencia, también son ellos quienes se ven más afectados por los riesgos sanitarios derivados de la manipulación de las hojas de tabaco en verde y de sustancias químicas pesadas, así como de la exposición al humo de tabaco que desprende el proceso de curado. Los niños son especialmente vulnerables a estos riesgos, habida cuenta de la relación de proporción existente entre su peso corporal y la cantidad de nicotina que absorben a través de la piel.

Las mujeres embarazadas también se ven afectadas de manera desproporcionada por los efectos nocivos del cultivo de tabaco y corren un mayor riesgo de aborto. Las personas que se dedican a liar bidis (cigarrillos liados a mano), especialmente las mujeres y los niños, inhalan el polvo del tabaco al que se exponen cuando lo almacenan en casa o mientras lían, lo que les provoca enfermedades respiratorias y otros problemas de salud.

¿De qué manera deteriora al medio ambiente?

  • Uso intensivo de plaguicidas. El cultivo de tabaco consume muchos recursos y requiere un uso intensivo de plaguicidas y fertilizantes, unos productos que contribuyen a la degradación del suelo. Estas sustancias químicas llegan al medio acuático, de manera que contaminan los lagos, los ríos y el agua potable. Las tierras que se dedican a cultivar tabaco pierden capacidad para producir después otros cultivos, entre ellos los alimentarios, ya que el tabaco reduce drásticamente la fertilidad del suelo.
  • Deforestación. El cultivo de tabaco provoca alrededor del 5% de la deforestación total, y por tanto también contribuye a la emisión de CO2 y al cambio climático. Para incrementar la superficie destinada a cultivar tabaco es necesario talar los árboles y desbrozar la tierra.

Aproximadamente se necesita un árbol para producir 300 cigarrillos. Todo ello provoca desertificación y hambre, ya que en algunas de estas regiones hay poca tierra fértil apta para cultivar alimentos.

  • Pérdida de biodiversidad. El cultivo de tabaco favorece la fragmentación del hábitat, ya que, al destruirlo parcialmente, este se ve reducido a zonas de menor tamaño inconexas entre sí, lo que puede deteriorar los ecosistemas y contribuir a la pérdida de biodiversidad.

El cultivo de tabaco también se relaciona con la degradación de la tierra o la desertificación en forma de erosión del suelo, la reducción de la fertilidad y la productividad del suelo, y la alteración de los ciclos del agua.

La lixiviación de sustancias químicas en las fuentes de agua cercanas mata a los peces y afecta a las personas y los animales, incluido el ganado, que utilizan estas aguas para fines domésticos y para beber

¿Qué se puede hacer para ayudar a los agricultores de tabaco a cambiar a otros cultivos?

La  aplicación de los artículos 17 y 18 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT de la OMS) y sus directrices, donde se señala de qué manera se pueden respaldar a los agricultores ofreciéndoles asesoramiento técnico sobre agricultura, poniéndoles en contacto con los proveedores de suministros y servicios necesarios para producir.

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