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Botulismo: un peligro invisible en tus alimentos

05/06/2026

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Conocé todo sobre esta grave enfermedad alimentaria: cómo identificar los signos de alarma, cómo se transmite y qué medidas clave se pueden tomar para prevenirla.

 

 

El Botulismo alimentario es una intoxicación grave y poco frecuente provocada por una toxina bacteriana (Clostridium botulinum). Ataca directamente el sistema nervioso central. Puede causar parálisis muscular y poner en riesgo la vida si afecta a la respiración, por lo que se considera una emergencia médica.

La bacteria vive en el suelo y el agua, pero el peligro real aparece en alimentos mal conservados o enlatados de forma casera, donde no hay oxígeno: en el interior de frascos cerrados, latas o empaques al vacío.

 

TRANSMISIÓN

El botulismo no se transmite de persona a persona, pero si a través del consumo de alimentos mal conservados o mal procesados.

 

SIGNOS Y SÍNTOMAS DE ALERTA

Los síntomas aparecen entre 6 y 36 horas después de comer el alimento contaminado, incluso puede retrasarse unos días.

En adultos:

  • Visión doble o borrosa y párpados caídos.
  • Boca seca y mucha dificultad para tragar o hablar.
  • Debilidad que empieza en la cara y el cuello, y baja hacia los brazos y piernas.
  • Dificultad para respirar.

En bebés (menores de 1 año):

  • Estreñimiento fuerte.
  • Llanto muy débil.
  • El bebé pierde fuerza en el cuerpo y se nota flácido
  • Dificultad para mamar o tomar el biberón.

 

BUSCAR ATENCIÓN MÉDICA URGENTE

Ante el primer síntoma o sospecha de botulismo, o consumo de una conserva de dudosa calidad o procedencia, acudir de inmediato al establecimiento de salud más cercano.

 

PREVENCIÓN

Al comprar enlatados

  • Revisar el envase. Que la lata no esté dañada (hinchada, abollada, oxidada o con pérdidas).
  • Controlar la fecha de vencimiento.

 

Al consumir conservas

  • Hervir antes de comer, de 10 a 15 minutos.
  • Mantener refrigerado las conservas abiertas y al vacío durante el plazo que establezca el fabricante.

 

Descartar el alimento

  • Si tiene mal olor, por más leve que sea.
  • Cambia de color o tiene moho.
  • Presenta burbujas, espuma o gas al abrir el envase.

Nunca probar el alimento si presenta cualquiera de estas características.

 

PARA PREVENIR EL BOTULISMO

  • Asegurar la higiene de alimentos

Lavar muy bien las frutas y verduras antes de consumirlas y guardarlas.

 

  • Almacenar correctamente

Una vez abierto un alimento enlatado, pasar el contenido sobrante a un recipiente limpio de vidrio o plástico y guardarlo en la heladera. Nunca dejar el alimento en la lata abierta ni refrigerarlo así.

Al preparar aceites caseros con ajo o especias, guardarlos siempre en la heladera. Utilizar el producto antes de los 4 días. 

 

  • Excluir la miel en bebés

Nunca dar miel (pura ni mezclada) a niños menores de un año, por la inmadurez de su sistema digestivo.

 

  • Elegir con criterio seguro

Al comprar productos envasados, verificar Fecha de Vencimiento y Registro Sanitario (R.E. / R.S.P.A.), esto garantiza que el alimento fue controlado por la autoridad sanitaria.

Desechar el envase dañado, abollado, oxidado, hinchado o que al abrirlo despida gas, burbujas o tenga olores extraños.

 

ALIMENTOS DE MAYOR RIESGO

(Según el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición – INAN) 

  • Conservas, escabeches y encurtidos caseros que no se prepararon con la higiene o la cocción suficiente. Evitar consumir aquellos de procedencia dudosa o artesanal sin etiqueta.
  • Alimentos envasados. Latas o frascos hinchados, golpeados o vencidos.
  • Embutidos y pescados enlatados o en conserva. Adquirir siempre productos que cuenten con registro sanitario y evitar aquellos de origen desconocido o dudoso (sin etiqueta, registro sanitario, sin detalles de ingredientes o datos del elaborador).

 

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