Durante la «Semana de las Zoonosis», un panel de expertos abordó de manera magistral esta problemática, posicionando en la agenda la necesidad de transformar nuestra relación con el entorno para proteger la salud de todos.
El 60% de las enfermedades infecciosas conocidas provienen de los animales, y un 75% de las nuevas enfermedades tienen la capacidad de saltar entre especies.
Con motivo de la conmemoración del Día Mundial de las Zoonosis el pasado 6 de julio, se desarrolló la «Semana de las Zoonosis 2026» del 7 al 9 de julio. Dicha iniciativa constituyó un espacio crucial de encuentro, aprendizaje y sensibilización sobre estas enfermedades que representan una amenaza constante y prevenible para la humanidad. El encuentro puso de relieve la interdependencia que existe entre la salud humana, la salud animal y el medio ambiente.
Las zoonosis son enfermedades infecciosas que se transmiten de manera natural entre los animales vertebrados y el ser humano. Son causadas por virus, bacterias, parásitos o hongos, ya sea por contacto directo, a través de alimentos, agua o vectores.
Se estima que alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas conocidas tienen un origen zoonótico, y un impactante 75% de las nuevas enfermedades que surgen tienen la capacidad de saltar entre especies. Esta realidad nos sitúa ante un desafío sanitario que no entiende de fronteras y que nos obliga a repensar nuestra interacción con el entorno.
Durante la apertura de este importante evento, se destacó la necesidad imperativa de adoptar el enfoque de «Una Salud». Este paradigma no es solo un concepto técnico; es el reconocimiento de que no podemos proteger la salud humana si descuidamos la salud de los animales y el equilibrio de nuestros ecosistemas. Expertos de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), junto a autoridades sanitarias locales, coincidieron en que el abordaje de enfermedades como la rabia, la brucelosis, la influenza aviar, la encefalitis equina, la fiebre amarilla y los accidentes por animales ponzoñosos, exige una colaboración estrecha, multidisciplinaria y multisectorial. La vigilancia epidemiológica, la sanidad animal, la gestión ambiental y la participación comunitaria deben integrarse para anticipar y responder eficazmente a estos riesgos.
La Dra. Lorena Jara, directora del Programa Nacional de Zoonosis y Centro Antirrábico Nacional, extendió un profundo reconocimiento a los profesionales de la salud humana, animal y ambiental presentes, enfatizando que la protección colectiva es una responsabilidad compartida que requiere esfuerzos coordinados en el territorio.
Por su parte, la Ing. ambiental América Gonzales (FAO) y el Dr. Martin Acosta (OPS) enfatizaron que factores como los cambios en el uso de la tierra, el comercio global, la movilidad y el cambio climático están alterando la dinámica de estas enfermedades, favoreciendo su propagación. La Dra. Andrea Ojeda, directora general de la DGVS, del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, resaltó que este simposio fue un espacio académico fundamental para fortalecer el conocimiento sobre temas críticos, incluyendo la exposición al virus rábico, la toxoplasmosis, esporotricosis, las rickettsiosis y la gestión de la fauna silvestre.
Esta actividad se enmarca en el resultado 2 del Proyecto Fondo para pandemias: Fortalecimiento de las capacidades de detección, diagnóstico y gestión integral de la información de los laboratorios en las áreas de salud humana, animal y ambiental a nivel nacional y subnacional (departamental y local).
El éxito de este despliegue científico y su capacidad de convocatoria marcaron un nuevo hito organizativo. Desarrollado bajo una modalidad híbrida, el evento logró reunir de forma presencial a más de ciento cincuenta (150) especialistas en el auditorio del Instituto del Banco Central del Paraguay, mientras que un promedio de quinientos (500) profesionales se conectaron diariamente a través de plataformas virtuales, desde diferentes puntos del país, incluso profesionales de países limítrofes y sudamericanos. Esta dinámica permitió descentralizar el conocimiento, logrando capacitar a más de mil ochocientas (1800) personas a lo largo de las tres intensas jornadas de debate.
El esfuerzo técnico y logístico, orientado a blindar la seguridad sanitaria del país y promover alianzas sostenibles, fue posible gracias al financiamiento exclusivo del proyecto Fortalecimiento de las funciones críticas de preparación, prevención y respuesta a pandemias en Paraguay, una iniciativa estratégica que desde el año 2024 acompaña al Estado en la construcción de capacidades robustas de vigilancia, diagnóstico y respuesta ante las amenazas sanitarias que enfrentamos.



