- Con el descenso de la temperatura se recuerda la importancia del lavado de manos frecuente, la ventilación de ambientes, la hidratación y, la vacunación anual contra los virus respiratorios.
- En caso de presentar síntomas respiratorios, utilizar mascarilla, acudir al servicio de salud y cumplir con el reposo indicado.
¿Sabías que los cambios bruscos de temperatura afectan tus defensas? Pasar de un ambiente cálido al frío de forma súbita inflama las mucosas de las vías respiratorias. Estos bruscos cambios térmicos alteran los mecanismos de defensa del organismo. Los grupos mayormente afectados en la temporada de frío son principalmente, los niños y las personas mayores.
Medidas de prevención recomendadas en épocas de bajas temperaturas:
- Vacunarse cada año contra los virus respiratorios. La vacuna contra la influenza evita cuadros de gravedad y complicaciones.
Es igualmente importante mantener al día el esquema de vacunación regular de los niños/as, sobre todo en los menores de 5 años.
- Evitar la exposición al frío y a personas con síntomas respiratorios. Si está enfermo, no es recomendable visitar a los adultos mayores, quienes, por lo general, cuentan con enfermedades de base, por lo que son más propensos a padecer cuadros severos por afecciones respiratorias.
- Lavado de manos: realizarlo de manera frecuente con agua y jabón.
- Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar: con el pliegue interno del codo, nunca con la mano, esto evitará que los gérmenes expulsados puedan afectar a otras personas y llegar a objetos.
- Ventilación de ambientes: para realizar la ventilación de ambientes y no pasar frío, se sugiere abrigarse lo suficiente y abrir una puerta o ventana.
En cuanto a la ventilación domiciliaria en los días de mucho frío, se indica abrir puertas y ventanas al mediodía (horario en que aparentemente es menor el frío), por un espacio de 30 a 60 minutos y luego cerrarlos para evitar que las habitaciones se enfríen demasiado, puesto que tampoco es aconsejable estar mucho tiempo en una habitación muy fría.
- Mantener la hidratación, aún en días fríos: la vía aérea (nariz y boca) es la principal defensa ante la aparición de virus, motivo por el que se recomienda hidratar al organismo consumiendo de 2 a 3 litros de agua por día.
El agua mantiene la funcionalidad de las vías aéreas y es el mejor expectorante al presentar un cuadro gripal, por lo que insiste en que la hidratación diaria es fundamental.
- Calefacción de ambientes: para mantener la calefacción de ambientes en temporadas de mucho frío, se indica los dispositivos incandescentes, que irradian calor, como las estufas o el acondicionador de aire, que debe estar a una temperatura ideal entre 25° y 26°, temperaturas al que el organismo puede adaptarse. Es importante evitar colocarlos a temperaturas superiores a éstas, los alérgicos y asmáticos presentan cuadros obstructivos bronquiales cuando la calefacción está muy elevada. En ambientes con calefacción, los humidificadores son recomendables.
- NO se aconseja el uso de braseros en el interior del domicilio y calefactores que generan viento, ya que secan mucho el ambiente y terminan secando la nariz y la garganta (vías aéreas superiores).
- Desinfección de zonas de alto contacto: limpiar con frecuencia picaportes y barandas, escritorios y juguetes, teclados y ratones de computadoras, entre otros objetos de uso común.
- Utilizar de mascarilla al acudir a establecimientos sanitarios, y en caso de presentar síntomas respiratorios.
ATENCIÓN:
Si manifiesta fiebre o algún signo o síntoma respiratorio (chorreo de nariz, tos, dolor de garganta): no acuda al lugar de trabajo o estudio en esas condiciones hasta la resolución del cuadro, para impedir la dispersión de la enfermedad. Realice reposo domiciliario, previa consulta médica.

